Otoño en el hayedo de Tejera Negra

En otoño son tradicionales, incluso a veces se vuelven virales, los post, vídeos y stories de esos paisajes de ensueño llenos de colores amarillos, rojos, ocres y dorados. Y a mi me ha tocado este año vivir esa fiebre otoñal fotográfica. Pero es que la localización que elegí para fotografiar es una de las mejores que podemos encontrar en la Península Ibérica: el hayedo de Tejera Negra, en pleno PArque Natural de la Sierra Norte. ¿Quieres saber con qué me encontré en este parque? Pues sigue leyendo este artículo.

En el corazón de la Sierra de Ayllón, en la provincia de Guadalajara (España), se encuentra un tesoro natural conocido como el Hayedo de Tejera Negra. Este hayedo, englobado dentro del Parque Natural de la Sierra Norte, es un paraíso de biodiversidad y uno de los últimos refugios de hayas (Fagus sylvatica) en la Península Ibérica. Pero es durante el otoño cuando este rincón de la naturaleza se convierte en un espectáculo de colores y una experiencia única para los amantes de la naturaleza y la fotografía de paisaje.

¿Cuál es la importancia real de la Tejera Negra?

El otoño en el hayedo es un fenómeno que atrae a visitantes de todo el mundo. Los densos bosques de hayas, robles y abedules, con sus hojas caducas, se transforman en un caleidoscopio de colores que van desde el verde intenso al amarillo brillante, pasando por tonos dorados, naranjas y rojos profundos.

El contraste de estos colores con el suelo cubierto de helechos y musgo crea un paisaje mágico que se asemeja a un cuento de hadas.

Por supuesto, la importancia de este hayedo va más allá de su belleza otoñal. Es un remanente de los bosques de hayas que una vez dominaron gran parte de la región, y del continente.

La conservación de este ecosistema es esencial para proteger la biodiversidad local y preservar la herencia natural de la zona. El hayedo de Tejera Negra alberga una variedad de vida silvestre, incluyendo aves, mamíferos y anfibios, lo que lo convierte en un punto focal para la investigación y la educación ambiental.

Caminar por los senderos del hayedo de Tejera Negra en otoño es como adentrarse en un mundo de cuento de hadas. El susurro del viento entre las hojas doradas y el crujido de las hojas bajo los pies crean una atmósfera de tranquilidad y paz para el caminante. La fotografía se convierte en una experiencia fascinante, capturando la paleta de colores que la naturaleza despliega ante nuestros ojos.

Consejos para visitar el hayedo de Tejera Negra

Se puede visitar el hayedo en cualquier momento del año, pero la persona que pretenda visitarlo en otoño tiene que saber que durante esta época del año el aparcamiento más cercano al hayedo, en el centro de interpretación de Cantalojas, está limitado a un cierto número de vehículos al día. Se puede reservar para entrar, pero ya imaginaréis que las plazas en fin de semana durante el otoño vuelan. De hecho, muchas personas reservan plazas de fines de semana de octubre y noviembre en pleno verano, sin saber si al llegar el día de su reserva, las condiciones climáticas serán buenas o si el acceso estará cerrado por tormentas o ventiscas.

Al tratarse de un hayedo en plena sierra montañosa, es recomendable llevar ropa y calzado acordes al clima, que puede llegar ser muy frío. Ropa térmica y de abrigo. Tampoco está mal que nuestra ropa sea impermeable, dado que es frecuente toparse con abundantes lluvias e incluso nevadas en este bosque tan particular.

El agua, junto con el color, es el otro gran protagonista del otoño. Si las lluvias del verano han sido suficientes, la cantidad de arroyos, riachuelos y cascadas que encontraremos a lo largo del paseo será incontable. Tendremos decenas de puntos donde practicar a fotografiar cascadas de agua sedosa, la fotografía de larga exposición y el uso de filtros.

Una visita que no puedes perderte

Este otoño, no puedes dejar de visitar el hayedo de Tejera Negra y maravillarte con los colores que la madre naturaleza pinta en sus hayas centenarias. A medida que el otoño avanza y el invierno se acerca, esta joya de la naturaleza nos recuerda la importancia de preservar y disfrutar de nuestros entornos naturales, donde la belleza y la biodiversidad se entrelazan en un abrazo otoñal inolvidable.

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