Fue hace ya algún tiempo, que me topé de bruces con esta particular reina de los acantilados cuando yo estaba escondido fotografiando otras rapaces. Apareció de improviso, sigilosa, pero con un porte majestuoso que no dejaba lugar a dudas, estaba ante una autentica águila real, la reina de nuestros cielos. ¿Quieres saber más sobre esta historia?
